La mayoría de rechazos en la ITV vienen de detalles que se pueden comprobar en diez minutos. Esto es lo que miramos antes de llevar un coche a la estación.
Luces y señalización
Comprueba cruce, carretera, posición, intermitentes, luz de freno, marcha atrás, antiniebla y matrícula. Una bombilla fundida es uno de los motivos de rechazo más habituales y también uno de los más baratos de resolver.
Revisa además que los faros no estén rayados u opacos: si difuminan la luz, el reglaje puede salir mal.
Neumáticos y frenos
El dibujo debe superar 1,6 mm en toda la banda de rodadura y las cuatro ruedas deben ir a la presión que indica el fabricante. Un desgaste irregular suele avisar de un problema de alineación o suspensión.
En frenada, la ITV mide el equilibrio entre ruedas. Si notas que el coche tira hacia un lado, vibra o el pedal se hunde, conviene mirarlo antes de la inspección.
Emisiones y testigos en el cuadro
Un testigo de motor encendido es motivo de rechazo. Antes de ir, merece la pena hacer una diagnosis para saber qué avería hay detrás.
En diésel, el humo excesivo suele venir del filtro de partículas o de la inyección; ambas cosas se comprueban con el coche en el taller.
Carrocería, cristales y documentación
Limpiaparabrisas en buen estado, agua en el depósito, espejos completos y parabrisas sin grietas en el campo de visión del conductor.
Lleva el permiso de circulación y la ficha técnica. Si el coche tiene reformas, deben estar legalizadas y anotadas.
Si prefieres no ocuparte de nada, en el taller hacemos la revisión previa, llevamos el coche a la estación ITV y te lo devolvemos con la inspección pasada. Puedes verlo en Servicios o escribirnos desde Contacto.